Horas 4 a 24: aparece el primer malestar

A las pocas horas de tu último cigarro, la nicotina baja lo suficiente para que lleguen las primeras ganas y una irritación inquieta. A las 24 horas, la nicotina prácticamente ya no está en tu sangre y lo que queda es el hábito, que sigue vivo por los detonantes: el café, los descansos, el estrés.

Días 2 y 3: el punto máximo

Esta es la cima. Las ganas llegan con más frecuencia, el sueño se interrumpe, la paciencia se acorta y la concentración se dispersa. Conviene saber dos cosas: cada antojo individual sigue pasando en minutos, y esta intensidad no dura. Si lo estás aguantando a pura fuerza, planea estos días con cuidado: agenda ligera, movimiento, agua y las estrategias de cómo manejar las ganas de fumar.

Días 4 a 14: la bajada

Los síntomas físicos se alivian de forma notoria después de la primera semana. Puede aumentar el apetito y aparecer una tos pasajera mientras tus vías respiratorias empiezan a limpiarse. Las ganas se vuelven menos frecuentes, se relacionan con detonantes más claros y es más fácil aguantarlas.

Semanas 3 y 4: casi todo en calma

Para la mayoría, la tormenta ya pasó. El ánimo y el sueño se normalizan, y los impulsos llegan de vez en cuando en lugar de cada hora. Las ganas disparadas por un detonante todavía pueden sorprenderte durante meses, pero son visitas breves, no inquilinas. Mientras tanto, tu cuerpo ya se está reparando; mira qué pasa cuando dejas de fumar.

La ventaja de bajar de a poco: achica el precipicio antes de saltar

La gravedad de la abstinencia depende del tamaño de la caída de nicotina. Pasar de 20 cigarros a cero de la noche a la mañana es el precipicio completo. Pasar de 20 a 8 en varias semanas, y luego de 8 a cero, lo divide en escalones que tu cerebro casi no registra. Ese es el mecanismo central de dejar de fumar poco a poco: pagas la abstinencia en pequeñas mensualidades en lugar de un solo pago grande.

La abstinencia es segura para la mayoría de las personas, pero si tienes una condición psiquiátrica, estás en embarazo o tienes síntomas graves, consulta a tu médico. La terapia de reemplazo de nicotina y los medicamentos con receta pueden suavizar bastante el punto máximo.